Cada uno sois una estrella en el cielo para mí.

viernes 29 de enero de 2010



DOS POETAS.

Una tarde roja y oro,
hecha de luz y de sangre,
subían por el camino
dos poetas rivales,
el uno iba ligero
el otro muy renqueante,
ambos miraban al cielo
de formas tan virginales,
buscaban las palabras
que lanzar como puñales,
dejando al otro anonadado
sin saber que contestarle.
Pero esa tarde roja y oro…
hecha de luz y de sangre,
se convirtió en negra noche
oscureciendo los pensares,
y mirando hacia el cielo
con estrellas centelleantes
sobre el oscuro terciopelo
de una noche sin refranes,
supieron ambos entonces
que de poesía eran cofrades,
al hacer con las palabras
auténticos encajes,
que recorrerían el mundo
cual verdaderos errantes.
Una tarde roja y oro…
hecha de luz y de sangre…
al convertirse en noche…
se lleno de bondades.

5 palabras para un sueño:

El ave peregrina dijo...

Hermosa poesía amiga Olga, pero yo creo que en la poesía no hay rivalidad, las palabras brotan y se plasman, y cada uno tiene su manera de expresarlas, es como un punto de mira con distintas perspectivas.

Un agarimoso saludo.

Alfonso dijo...

Ojalá que las guerras del mundo fueran con versos y entre poetas. Seguro que se acababan pronto.

ElPoeta dijo...

Hola, sólo vengo a saludarte y decirte que cumple tres años mi "Crónica del Viento":
Crónica del Viento: Tres años al Viento
Besos,
V.

Samuel Rego dijo...

Llenemos el mundo de poesía. Será más bondadoso.

Un abrazo Olga

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Me encanto tu poema y se lleno de bondades, esa tarde rojo y oro me hace recordar esos atardeceros donde el sol se pone rojo sangre y nos ilumina con un color sangre de vida.
Saludos